martes, 15 de junio de 2010

Claudio Tolcachir: "Quiero tener el ojo cada vez más afilado"


El realizador de La omisión de la familia Coleman vuelve a la avenida Corrientes con Agosto, una superproducción que ya probó su éxito en Broadway. En un diálogo con Ñ le resta importancia a las diferencias entre el circuito independiente y el comercial y advierte: "el teatro independiente tiene que tomar riesgos".

En la penumbra del teatro Lola Membrives todos están nerviosos. Falta menos de una hora para que comience la primera función de Agosto abierta al público, la primera función real (sin amigos, personajes de la farándula ni periodistas) y desde el boletero hasta Norma Aleandro caminan más apurados que en los días anteriores por los pasillos del teatro. El pánico y el estrés sobrevuelan la sala pero no afectan ni un poco al director, Claudio Tolcachir, uno de los realizadores más festejados del teatro independiente nacional.

El hacedor de la multipremiada La omisión de la familia Coleman y Tercer Cuerpo tiene empapelada la ciudad de Buenos Aires con su adaptación del suceso de Broadway del año pasado y, tal vez por que es su cumpleaños espera confiado. Cuesta creer entonces que algunos de los conmovidos espectadores de las avant-premiere de Agosto hayan visto algunas de las anteriores obras de Tolcachir.

La calma chicha del director y la respuesta del público para ver en escena la apuesta de Daniel Grimbank están a la vista, al menos por ahora. Versátil, Tolcachir salta del off al on, de su sala propia, -Timbre 4- en una casa chorizo de Boedo a las luces de Corrientes. "Si fuera muy conciente no podría salir de casa, entiendo que es mi trabajo, lo hago con el mayor placer, me comprometo y pongo el corazón y el cuerpo en esta obra y en cualquier muestra con alumnos o en Timbre 4, porque a mí lo que me gusta es el teatro", dice sobre sus incursiones en uno y otro ámbito.


-¿Le dio temor no volver al "circuito comercial" después de la experiencia tan breve de "Atendiendo al Sr Sloane", en el Konex?

-Eso fue una experiencia muy buena artísticamente y mala por otras razones. Pero como yo no tengo ninguna ambición en particular de llegar a ningún lado, no sentía miedo porque no tengo interés en hacer otras cosas. Esto (Agosto) es mucho más que teatro comercial es uno de esos proyectos que uno haría gratis.
"Fui formando un espectro lo más amplio posible de recursos, porque no hay dos actores iguales, no hay dos momentos iguales. El talento del director más allá de ver lo que no funciona es tratar de descubrir el arma de lo que el actor necesita para desenredar el nudo. Esa mezcla humana y técnica es mi búsqueda. Quiero tener el ojo cada vez más afilado y recursos para cada situación", anticipa.

-Se habla mucho del momento del teatro argentino: ¿se siente parte de un movimiento en particular?

-(Duda y afirma) Sí, me siento parte, pero sobre todo heredero de gente que comenzó esto hace 80 años, que fueron los primeros en abrir teatros independientes. Y también me siento heredero de los que se jugaron la vida haciendo teatro en la dictadura. Creo que ahora más que una hermandad artística, hay una hermandad en las formas de producción, una filosofía de trabajo en común Todos hacemos, hacemos y hacemos y de esa máquina de generar van saliendo cosas interesantes: obras, productores, actores, directores, iluminadores. Es como el fútbol hay tantos jugadores que siempre sale uno bueno.

-¿Pero qué cambia a la hora de pensar una obra comercial y una independiente?

-Las búsquedas son distintas. Una cosa es teatro comercial, otra cosa es un texto como éste, una comedia profunda y cínica, con actores de la c...de su madre, maravillosos. A veces vas a ver teatro independiente que es de una frivolidad absoluta, o totalmente snob, o no ves cosas tan genuinas que te emocionen. No hay que sacralizar el teatro independiente ni pensar que el teatro comercial es necesariamente malo, cuantos menos prejuicios uno tenga, mejor. El teatro independiente tiene que ser para tomar riesgos, para que podamos probar cosas nuevas y creo que se puede pensar que también el teatro comercial puede ser un lugar donde puede haber cosas de nivel.

Breve entrevista a Claudio Tolcachir

1 comentario:

  1. Nota de opinión.

    Las producciones culturales alternativas se mantienen al margen de los circuitos comerciales hegemónicos, disputando con éstos la legitimidad de las obras, tanto en forma como en contenido. Claudio Tolcachir comenzó a desempeñarse como director en espacios propios de la cultura under, de la que hoy, según el entrevistador, sigue participando. En la nota se construye al director como si puediera moverse “en uno y otro ámbito”. Tolcachir dice no tener la ambición de “llegar a algún lado”, mientras plantea que pueden encontrarse cosas tanto genuinas como frívolas en cualquiera de los dos espacios.

    Sin embargo, su discurso esconde las diferencias más profundas que distancian a un ámbito de otro. El valor simbólico con el que carga el teatro Lola Membrives junto a Norma Leandro, solo puede existir en la medida que, como dice Tolcachir, exista un teatro independiente cuya función sea la de “tomar riesgos”. Él mismo está justificando el dominio cultural que ejerce el teatro legítimo sobre el alternativo. ¿Cómo podría, entonces, aportar al desarrollo de uno y otro ámbito?

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