El Centro Kultural Trivenchi es una de las tantas víctimas de la oleada de desalojos que inundó la ciudad porteña en el último tiempo. El Acople conversó con uno de sus integrantes acerca de su situación y de la jornada de resistencia que preparan para el próximo sábado.
Es el año 2009, mes de marzo. El Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri, anuncia la creación del “Buenos Aires Polo Circo”, un programa “para el fomento y la difusión de ese arte en la ciudad”. El patio de la Casa de la Cultura es un colage de trajes bien planchados y zapatos caros. Todos aplauden la iniciativa con una copa de champagne en la mano. Mientras, paradójicamente, a unos minutos de ese lugar el Centro Kultural Trivenchi recibe su primera carta de desalojo.
Es el año 2009, mes de marzo. El Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri, anuncia la creación del “Buenos Aires Polo Circo”, un programa “para el fomento y la difusión de ese arte en la ciudad”. El patio de la Casa de la Cultura es un colage de trajes bien planchados y zapatos caros. Todos aplauden la iniciativa con una copa de champagne en la mano. Mientras, paradójicamente, a unos minutos de ese lugar el Centro Kultural Trivenchi recibe su primera carta de desalojo.
Ubicada en un galpón del barrio de Constitución, en la calle Caseros 1712, la cooperativa circense Trivenchi dedica sus días al dictado de talleres, funciones de circo y trabajo social. Es así que visitan cárceles, institutos de menores y hospitales, ofreciendo sus shows a cambio de sonrisas y coloreando cada esquina del barrio y sus alrededores. Pero el año que corre los recibió con una nueva amenaza a esa inmensa red que tanto costó construir. Una vez más, el gobierno porteño sopla para derrumbar. Derrumbar, sí, simplemente eso: derrumbar todo aquello que represente una posibilidad de expresión, de descubrimiento o de pensamiento.
“El barrio está muy convulsionado desde que llegó Macri”, cuenta Roque, docente del centro cultural. “El problema no es sólo de Trivenchi, también el Borda y el Moyano (los hospitales neuropsiquiátricos ubicados a tan sólo unas cuadras del galpón) están en peligro, al igual que el Centro Cultural del Sur (Caseros 1750) y varios de los vecinos de la cuadra que viven acá hace muchísimos más años que nosotros y a los que también quieren echar”.
“El barrio está muy convulsionado desde que llegó Macri”, cuenta Roque, docente del centro cultural. “El problema no es sólo de Trivenchi, también el Borda y el Moyano (los hospitales neuropsiquiátricos ubicados a tan sólo unas cuadras del galpón) están en peligro, al igual que el Centro Cultural del Sur (Caseros 1750) y varios de los vecinos de la cuadra que viven acá hace muchísimos más años que nosotros y a los que también quieren echar”.
¿Qué hicieron en cuanto les llegó la carta de desalojo?
Enseguida nos juntamos con los vecinos y la gente del Centro Cultural del Sur e hicimos una asamblea para decidir qué medidas tomar. Ahí se armó la primera movida de resistencia, con el apoyo del Borda y el Moyano. Después consultamos a una abogada y presentamos un recurso de amparo apelando a la trayectoria del lugar.
De ahí en más los trivenchis no recibieron nuevas noticias. Sin embargo, nunca se quedaron quietos, a sabiendas de que no extrañaría que la UCEP (Unidad de Control del Espacio Público, según el Gobierno Porteño; “Grupo de tareas“, según tantos otros) llegase una noche de imprevisto a desalojar y destruir todo aquello que huela a cultura alternativa. Es destacable aclarar que en enero de este año, Mauricio Macri vetó la ley que prohibía desalojos, acompañado por la célebre frase del jefe de Gabinete Porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien explicitó en su momento que “despacito, en silencio, se van haciendo desalojos”. Desde entonces no dejaron de circular por la red cientos de e-mails denunciando nuevos desalojos cada día: la Huerta Orgázmika de Caballito, Puerto Pibes, el Movimiento Afrocultural Bonga, la Asamblea de Flores, el Sexto Kultural, la Casa de la Cultura Compadres del Horizonte, entre tantos otros.
Enseguida nos juntamos con los vecinos y la gente del Centro Cultural del Sur e hicimos una asamblea para decidir qué medidas tomar. Ahí se armó la primera movida de resistencia, con el apoyo del Borda y el Moyano. Después consultamos a una abogada y presentamos un recurso de amparo apelando a la trayectoria del lugar.
De ahí en más los trivenchis no recibieron nuevas noticias. Sin embargo, nunca se quedaron quietos, a sabiendas de que no extrañaría que la UCEP (Unidad de Control del Espacio Público, según el Gobierno Porteño; “Grupo de tareas“, según tantos otros) llegase una noche de imprevisto a desalojar y destruir todo aquello que huela a cultura alternativa. Es destacable aclarar que en enero de este año, Mauricio Macri vetó la ley que prohibía desalojos, acompañado por la célebre frase del jefe de Gabinete Porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien explicitó en su momento que “despacito, en silencio, se van haciendo desalojos”. Desde entonces no dejaron de circular por la red cientos de e-mails denunciando nuevos desalojos cada día: la Huerta Orgázmika de Caballito, Puerto Pibes, el Movimiento Afrocultural Bonga, la Asamblea de Flores, el Sexto Kultural, la Casa de la Cultura Compadres del Horizonte, entre tantos otros.
El CKT surgió por el año 2001, cuando un grupo de artistas circenses ocupó un viejo galpón del barrio de Villa Crespo (en la calle Vera al 100) y rápidamente lo transformó en una cooperativa y centro cultural. Tras una denuncia penal, en 2003 fueron echados y, gracias al apoyo de los vecinos, lograron que el gobierno de Ibarra les cediera el espacio que hoy ocupan. Se les dio un contrato precario y nunca pudieron firmar el comodato. A partir de allí, y a la espera del reconocimiento legal que nunca llegaría, no hicieron más que construir. Remodelaron el galpón, lo pintaron, fueron adquiriendo material, conociendo el barrio y a su gente. Cuenta Roque que Trivenchi representa un símbolo realmente importante para la zona y que por sus talleres pasan al rededor de unas 500 personas al mes.
No al desalojo de Trivenchi


Nota de Opinión.
ResponderEliminarEl posible desalojo del Trivenchi amenaza constantemente no sólo a quienes trabajan allí y concurren a los talleres, sino también al desarrollo de una cultura que esté por fuera de las instituciones, que permita replantear y modificar las relaciones de poder que se legitiman y naturalizan en nuestra sociedad.
La problemática del circo no es un caso aislado y mucho menos inocente, es una pieza más del programa político del gobierno de Macri que pretende, de forma progresiva, destruir la cultura independiente. La simultánea apertura del “Buenos Aires Polo Circo”, da cuenta de la forma en que quiere “fomentar y difundir” las actividades culturales en la ciudad. Lo que se intenta es reemplazar las distintas expresiones populares por nuevas instituciones que regulen la producción cultural, centralizando y limitando las posibilidades de producción y acceso a las expresiones artísticas.